La mirada de Jackson era fría, sin sentimiento alguno, le gustaba ganar y por supuesto que ganaría.
Jackson caminó hacia ella con una enorme sonrisa dibujada en su rostro, Olivia temblaba al igual que sus manos, y en menos de un segundo, Jackson le arrebataba de las manos el cuchillo a Olivia.
—¿Que pensaste maldita zorra, qué me matarías con un maldito cuchillo?, se te olvida que conozco cada maldito paso que das.
Jackson la tomó del brazo y jalo para llevarla de nuevo hacia la cama. Olivia es