Liam bajó del auto, su corazón latía a mil por segundo, algo en su pecho le decía que Olivia no estaba bien, que ella podría estar en peligro. Su corazón se lo decía, su cuerpo se lo decía, sin dudarlo un segundo corrió por las escaleras, apenas eran cinco pisos, así que prefirió subir las escaleras al notar que el elevador se demoraba en bajar.
La desesperación que Liam sentía era intensa, descomunal y terriblemente inquietante.
Tan pronto llegó al piso donde estaban viviendo Paula y Olivia c