Narrado por Rafael
Las planillas financieras sobre mi escritorio se mezclaban con las sombras del atardecer, los números borrándose en formas sin sentido. Cerré los ojos, pero la imagen que perseguía mis días invadió la oscuridad: Flavia. Sus ojos azules como lagos cristalinos, la forma en que mordía el labio inferior al concentrarse en los dibujos de las gemelas, la curva de su cuello cuando reía. Un mes y medio. Un mes y medio desde que entró en esta casa, y todas mis rutinas se convirtieron