Liam nunca había sido pesimista. No solía darle mayor vuelta a las cosas y siempre se esforzaba por mejorar; quería ser la mejor versión de sí mismo para su hijo, convertirse en un héroe y ser prácticamente perfecto. Sin embargo, las dudas eran tan grandes como sus inseguridades, y no podía evitar caer de vez en cuando… Aún así, lo más importante seguía siendo seguir levantándose. Jamás en su vida pensó que se hallaría a sí mismo tachando algo como el peor momento de su vida, el momento en que tocó fondo y ya no podía ver la luz. Había caído con Leo a su lado y era incapaz de levantarse. A pesar de tener todas las motivaciones para salir adelante, parecía ser imposible cuando las puertas se cerraban de golpe en su cara.
Grandes ventanales se erguían a lo largo del edificio junto a un exquisito diseño moderno y tecnológico propio de una de las mejores y más reconocidas empresas de Nueva York. El aromatizante de ambiente inundaba el espacio, reforzando el lujo y la comodidad.
El pelineg