¿Qué pasa si algún día te vas? Solía preguntarse de vez en cuando.
—No nos dejes nunca— murmuró mientras su mano tocaba con cuidado aquella cabellera tan linda y sana.
La chica se removió un poco y sus ojitos se abrieron completamente. Nuevamente su corazón dio un salto y con mucha cautela observó el rostro de Bianca.
—¿Cómo te fue?—preguntó después de unos segundos mirándole fijo. Ninguno se movió.
Antes de responder el pelinegro pareció pensárselo un poco.
¿Por qué tenía la necesidad de buscar