—¿Te hace daño?— los ojos de Bianca se abrieron con fuerza y negó con pánico.
—¡Mi papá jamás me haría daño!—. Y eso era verdad, Bianca era la única hija de aquel matrimonio, decir que creció siendo la niña más mimada de la historia era poco.
Liam se acercó a ella, obligándola a retroceder intimidada, sin embargo, la puerta que había cerrado después de entrar se cruzó en su camino. No tenía escapatoria.
—¿Te trata bien?—Susurró de forma ronca cerca de su rostro, demasiado cerca de su rostro. Só