—Te pido disculpas, madam, por todas las molestias que te he causado. —Dio media vuelta y salió de la habitación.
—¡Jon!
El apresuró sus pasos.
—¡Jon!
El echó a correr.
El baile prosiguió con el alboroto de la orquesta y de los invitados que conversaban y reían sin pausa, pero a Jon no le importaba. Tenía la sensación de vivir una pesadilla, se sentía horrorizado y sorprendido. Empujó las puertas principales sin prestar atención a los lacayos y salió de Castle.
Avanzó a grandes pasos más all