Lea estaba en la factoría reunida con líderes humanos, tratando de llegar a un acuerdo para dar la batalla, cuando de repente comenzaron a escucharse gritos desde las afueras del lugar. Vio cómo las llamas empezaban a consumir la ciudad. Se levantó de la mesa de reuniones y sintió una fría corazonada.
—Ya están atacando —dijo con voz entrecortada.
Dicho esto, los humanos se pusieron de pie. William, el líder de la factoría, se asomó y negó con la cabeza.
—Esto debe ser una maldita broma. Llamen