CELINA
La discoteca vibraba con una energía frenética. Las luces estroboscópicas destellaban en sincronía con el bajo retumbante de la música electrónica, envolviendo la pista de baile en un espectáculo de colores neón. El aire estaba impregnado de perfume, sudor y el inconfundible aroma de los tragos recién servidos. A su alrededor, los jóvenes reían, bailaban y se perdían en la euforia del momento, como si la noche nunca fuera a terminar.
Celina se dejó llevar por el ritmo, sintiendo la adren