CELINA
Cuando llegamos, encontré a mi hermano conversando con tres amigos, riendo y bebiendo juntos con evidente complicidad.
—¿Nos vamos? —preguntó Joshiel sin rodeos.
Ramiro nos miró y sonrió con entusiasmo, sin dudarlo ni un segundo.
—¡Claro! —exclamó—. Esta fiesta está buena, pero dicen que en la casa de tu amigo la cosa se pone aún mejor.
Antes de movernos, hizo un gesto para presentarnos a sus amigos.
—Por cierto, ellos son Damián, Lucas y Andrés —dijo, señalándolos con la cabeza.
Los tre