Rodrigo
Con la confesión de Martín en mis manos, el abogado de Bryan inició su defensa. Las pruebas de los videos de seguridad confirmaban que Martín había sido quien entró en esas fechas, despejando cualquier duda sobre su inocencia.
Al escuchar la confesión de Martín, sentí cómo mi corazón se rompía en mil pedazos.
La confianza que tenía en él se desmoronaba.
Lo consideré un hijo.
Le di mi bendición para que cuidara de Laura.
—No puede ser… —murmuré, aún en shock.
Ortega, con la mirada afilad