JOSHIEL
Después de salir temprano de casa, no volví a ver a Bryan hasta que, alrededor de las seis de la tarde, recibí una llamada suya. Su voz sonaba completamente distorsionada, como si hubiera estado bebiendo durante horas. Me pidió, casi suplicando, que lo fuera a recoger al bar.
El bar en el que me pidió que lo recogiera se llamaba "El Refugio", un lugar oscuro y algo sombrío al que Bryan solía ir a buscar consuelo cuando las cosas no iban bien. Sabía que ese no era un buen lugar para él,