MARTIN
La observo, disfrutando cada segundo de su indecisión. Su mirada se pierde en la mía, como si intentara encontrar la respuesta correcta.
Me inclino un poco más, lo suficiente para que sienta el calor de mi piel.
—¿Qué haría sin ti, Laura? —susurro.
Ella traga saliva, pero no se mueve.
—No digas esas cosas… —murmura.
—¿Por qué no? Son ciertas. Me estás cuidando, preocupándote por mí… incluso más de lo que te preocupabas por él.
—Eso no es… —pero se calla.
Aprovecho su confusión y deslizo