Le arrebató el teléfono sin que ella pudiera siquiera reaccionar.
―¿Con quién carajos te mensajeas a esta hora? ―su voz, un gruñido oscuro.
―¡Es mi amiga, Karina! ―Ariana reconocía esa expresión sombría en su rostro. El miedo la embargó, anticipaba el próximo movimiento violento de Axel.
―¿Me crees idiota? ―la cuestionó mientras leía los mensajes en el celular. Los músculos de su cuello se marcaron.
Ella no ocultaba nada, pero la actitud furiosa de él la ponía nerviosa.
Unos celos irrac