Ese día no quería salir de la cama. Le dolía la cabeza y no soportaba su acidez estomacal.
«Tengo que hacer algo con el error de anoche», ese pensamiento la hizo levantarse de golpe.
Se bañó y se vistió con una blusa sencilla y un pantalón de mezclilla. Axel la llevaría hasta allá. Incluso le propuso acompañarla a la consulta, a lo que ella se negó sin dejar espacio para cambiar de opinión.
Por un instante, creyó que él insistiría y que, a la mera hora, irrumpiría en el consultorio con esa