«Ese hombre es aterrador» pensó dentro de la casa y con las piernas temblorosas, se apresuró a llegar al baño. Se lavó la cara y la opresión en su pecho no desaparecía; al contrario, aumentaba conforme pasaban los minutos.
¿De verdad esperaba que alguien cambiara de la noche a la mañana?
Axel era malo. Eso no era nuevo, pero ella sentía un pinchazo de decepción y dolor al verlo portarse así. ¿Qué esperaba?
Se puso el maquillaje suficiente para cubrir lo violeta de su mejilla.
Salió de