“No me gusta beber alcohol”.
Fueron las palabras exactas de Ariana. Sin embargo, en ese momento, Axel la miraba con curiosidad, apoyaba el codo en la mesa y su barbilla descansaba en la palma de su mano.
Era su segundo daiquiri de fresa.
—Esa luz es muy suave. Nunca vi una igual. ¿Será por el tamaño del foco? ¿O por la forma que tiene?
Sus labios se movían rápido. Hacía el mismo gesto que Alana: mordisquearse un poco la esquina del labio superior mientras esperaba una respuesta a su largo