―Mi hermana tuvo un accidente, necesito verla ―dijo con voz temblorosa mientras se hacía una coleta sin mirarse al espejo. Sus pensamientos no dejaban de imaginar escenarios cada vez más catastróficos.
―No vas a ir a ningún lado ―le espetó, en tanto se peinaba el cabello con los dedos.
Ariana cruzó su mirada con la de él.
―Mi hermana me necesita. ―Apretó los labios y ni siquiera trató de contener su llanto―. Debo ir, tuvo un accidente. Por favor.
―No ―respondió seco, sentado desnudo en la ori