Las niñas corrieron a abrazarlo, Demetrius sonrió, cargó a ambas con sus fuertes brazos, luego las bajó, observó sus caritas llorosas.
—¿Por qué han llorado?
—¡Nos han castigado!
—¿Por qué las han castigado? ¿Qué hicieron?
La maestra estaba embelesada con el hombre, nunca vio antes a un hombre tan atractivo y elegante.
—¿Por qué castiga a las niñas delante de todos? —exclamó severo, sus ojos casi echaban chispas.
—¿Quién es usted…? —balbuceó la mujer.
—¡Es Demetrius Vicent, CEO de Vicent