Demetrius y Russell esperaban en el living del departamento de Trisha, la mujer salió, los miró rabiosa, lanzó el collar al suelo.
—¡Ahí tienes tu baratija! ¡Largo de mi casa! O llamo a la policía.
Russell recogió el collar, y Demetrius rio.
—¡Me la pagarás, Russell Hesmer, debes saber que como enemiga soy aún peor!
—Sí, me queda claro, pero te hundiré, ya verás, si vuelves a aparecer en eventos sociales.
Trisha estaba bufando de coraje.
—¡Aquí acaba todo, Trisha, será mejor que te detenga