—¡¿Qué dices?! —Penélope le arrebató los aretes a Tya y ella se echó a llorar
—¡Son míos! ¡Son de mami!
—¡Tya, que cosas dices, no son de mami! No sé de dónde los has tomado —exclamó Trisha muy nerviosa
—¡De tu cajita de joyas, mami! Ahí estaba tu collar de siempre.
Los ojos de Penélope se abrieron enormes con rabia al escuchar esas palabras y ver a esa mujer.
Trisha dio un paso atrás, y rio nerviosa, mientras su rostro se volvió rojo de estupor.
—Esto es un terrible malentendido, Tya es s