Luca ya sospechaba que lo rechazarían, pero no esperaba que fuera de una forma tan directa. Ni siquiera le dieron una mínima oportunidad. Sintió un pequeño dolor en el pecho, pero aun así forzó una sonrisa y dijo:
—De acuerdo, gracias por su tiempo, Salvatore.
Luego, se dio la vuelta y salió de allí. Salvatore se quedó quieto y se rio mientras lo veía irse.
¿Qué se creía para competir con Giovanni? Lo mejor que podía hacer era que se mirara en un espejo.
Luca no se dio cuenta de la mirad