—Voy a salir un rato, vuelvo pronto —dijo Giovanni, esquivando a Silvia y saliendo sin contestar su última pregunta.
Nadie en esa casa lograba controlar a Giovanni. No era alguien que explotara fácilmente ni actuaba como esos ricos caprichosos que hacen escándalo por todo.
Lo suyo era más sutil. Cuando alguien notaba que él se había pasado de la raya, ya era tarde. Y aunque quisieras hacerle un reclamo, él mismo te quita las ganas.
Además, como no había ningún acuerdo formal con Araceli, y habie