Araceli se jaló un mechón y siguió detrás de Giovanni.
Giovanni caminó detrás de Clarissa hasta la entrada del Palacio Garbos, se detuvo en los escalones y se quedó mirando cómo Clarissa hacía señas para detener un taxi.
De la nada, comenzó a llover.
Gotas finitas caían despacito, y la temperatura bajó.
Araceli, que solo llevaba un vestido ligero, pensó en regresarse, pero al ver que Giovanni aún estaba ahí, decidió quedarse. Sentía algo de frío, incluso temblaba un poco.
Se frotó los brazos y