Clarissa no tuvo tiempo de contestarle a Giovanni, porque él la miró y, con un tono serio, preguntó:
—¿Por qué estás tan roja?
—No es nada, debe ser el calor del carro — respondió Clarissa, tratando de evadir la pregunta.
Pero su actitud no pasaba desapercibida, y Giovanni, con una mirada fija, entrecerró los ojos.
Clarissa se sintió aún más incómoda, evitando mirarlo directamente.
—¿A quién le estás enviando mensajes? — preguntó Giovanni, levantando las cejas.
¿Se está sonrojando por un mensaje