Al bajar, lo primero que vio fue el carro de Luca, estacionado frente al edificio.
Él estaba ahí, apoyado en la puerta, con las manos en los bolsillos, apestando a alcohol. Su cuerpo parecía vencido, con una cara fatal.
Clarissa no entendía qué quería ahora. Lo miró desde lejos unos segundos antes de empezar a acercarse.
Y mientras se acercaba, más sentía el ambiente raro.
Luca tenía la cabeza agachada, medio cubierto por la sombra de la calle. Se notaba algo raro en él, una oscuridad que no era