—Clarissa, si te queda algo de conciencia, entra ya a tu cuenta y aclara que esto no tiene nada que ver con Giulia. ¡Di que fue Giselle, de la empresa Valero, la que te contactó y te difamó! Si tú lo dices, esa bola de imbéciles te cree seguro.
Que él hubiera venido con esa urgencia solo para defender a Giulia... Clarissa no lo podía creer. Le parecía absurdo, hasta patético.
Dio un paso atrás, mirándolo con asco.
—¿Y por qué no vas tú y hablas con Giselle? Le das un dinerito y listo, que cambie