—Giovanni, buenos días.
Clarissa, todavía medio dormida, contestó la llamada. Giovanni hizo una pausa, notando que ella parecía recién levantada.
Su voz sonaba suave y delicada, muy diferente a lo que siempre mostraba frente a los demás.
Clarissa movió un poco la cabeza, su mente se quedó en blanco por un momento, y luego abrió los ojos de golpe, dándose cuenta de que era Giovanni el que la llamaba.
Miró la hora, ya eran las nueve, definitivamente no era tan temprano.
Por primera vez,