Giovanni esa mañana también había traído justo la cantidad de desayuno que Clarissa solía comer, ni más ni menos todo bien medidito.
Después de retirar la mesita y el separador, Clarissa echó un vistazo a la carretera. Debían de estar a punto de llegar a la clínica Misericordia.
El auto se detuvo en el parqueadero de la Misericordia, y en cuanto vio la bolsa de papel que Giovanni le ofrecía, Clarissa reconoció al instante el diseño. Ese intenso aroma a mantequilla y pastel de castaña con leche l