Clarissa lo miraba desde tan cerca… su cara tan elegante, con ese aire sereno y atractivo. Las gotas de agua resbalaban desde su frente, empapándole el cabello oscuro, mojando sus cejas y sus pestañas.—Entonces… ¿estaría tan mal un beso? —preguntó Giovanni, con voz suave, sin moverse ni un centímetro más.
No la besó de inmediato.
Solo la observaba, con una sonrisa suave que la ponía más nerviosa.
Clarissa sintió un calor subiéndole por el cuello. Bajó la mirada, sin poder sostenerle la vista, y