KOSTAS
Mi mente se queda en blanco. El sonido de sus palabras, "debo alejarme de ti," resuena en mis oídos como un disparo. La miro. Sus ojos están llenos de miedo. Mi corazón, que no había latido con tanta fuerza en años, se detiene. Mis puños se cierran a los lados de mi cuerpo, mi mandíbula se tensa. Mi ira, una bestia que no puedo controlar, se levanta en mi pecho.
El miedo que veo en sus ojos no es un miedo a mí. Es un miedo a mi mundo. Al mundo que soy. Un mundo de sangre, de violencia, d