MELISA.
Estoy aquí, entre estas paredes que aún huelen a seguridad, en la casa de papá, Herodes. La luz entra suave por la ventana y, por primera vez en mucho tiempo, no siento el estómago contraerse. A pesar de todo, el silencio es mi mejor consuelo.
El recuerdo de lo que viví... es una sombra fría que se resiste a marcharse. Fue un momento oscuro, un abismo de miedo y soledad donde la esperanza era un hilo fino. Me robaron la libertad, me quitaron el cielo, pero hay algo que nunca pudieron ar