Demian abrió los ojos al sentir sus suaves dedos en su piel, sonrió al verla, pero ella se levantó como resorte.
—¿Qué pasa? ¿Ibas a darme un beso? —exclamó con una sonrisa pícara en sus labios.
—En realidad, planeaba asfixiarte con una almohada.
Él rio de sus palabras, no le creyó, “su Liliana” no era así.
Él se levantó, tomó las llaves de un cajón y abrió la puerta.
Liliana salió a toda prisa, fue a la habitación de Carlitos, él aun dormía, ella miró lo bonita que era la habitación; había