Amber Whyte.
Juro que morí.
Justo ahí.
En el banco.
Junto a la mismísima diablesa.
Sentía que me derretía rápidamente. Por el miedo. Por el terror. Por su presencia ominosa.
Quería correr. Esconderme. Estar a miles de kilómetros de Dalila.
Pero estaba atrapada.
La sauna era una trampa… creada por ella.
Fue una jugada astuta, pero mortal.
Con todas mis fuerzas, intenté apartarme. Pero no pude. Sentía como si fuerzas invisibles me presionaran. Como si mi cuerpo ya no me perteneciera.
Ni siquiera