**Punto de vista de la autora**
—Delilah —susurró Elion, intentando apartar aquellas manos extrañas que se enredaban alrededor de su polla.
Pero estaba demasiado duro.
Demasiado jodidamente cachondo como para pensar con claridad.
Su cerebro estaba envuelto en niebla.
Su respiración era entrecortada. Y, Dios, estaba sudando. El aire acondicionado estaba encendido, pero no podía dejar de sudar. No podía parar de gemir cada vez que aquellos dedos esbeltos subían desde la base de su verga hasta el