Amber Whyte.
Mi mundo se detuvo.
También mi corazón.
Un silencio asfixiante me golpeó con fuerza, robándome el aliento.
Me quedé rígida, sin pestañear, como si me hubieran sumergido en una bañera de hielo.
Sentí un nudo en el estómago. Mis ojos se salieron de sus órbitas al escuchar cosas indescriptibles.
De esas que te hacen dar vueltas la cabeza como un carrusel a punto de perder el control.
De esas que te llenan de tensión cada nervio.
Tragué saliva. Me dolió. Tenía la garganta seca. Oprimid