Elion Moore.
Estaba lejos de ella.
A cientos de kilómetros.
En lo profundo del bosque.
Acampamos en territorio enemigo, donde nuestros mejores guerreros fueron masacrados como cerdos.
Fue un infierno. Sangriento. Asqueroso.
El hedor a muerte era tan primitivo que contaminaba el aire que llenó nuestros pulmones.
No dormíamos. Apenas comíamos. Aun así, no dejamos de luchar.
Bajo el intenso sol abrasador y la fría lluvia torrencial, luchamos sin piedad. Como hombres poseídos por demonios, defendie