Amber Whyte.
No sabía qué me asustaba más.
La carta amenazante o la figura sombría que apareció fugazmente en el rabillo del ojo. Antes de que pudiera girarme para mirarla, se desvaneció, mimetizándose con el bosque.
De nuevo, desapareció de mi vista antes de que pudiera verla, como siempre.
Igual que su juego favorito: el escondite. Solo que era experta en esconderse y yo nunca lograba encontrarla.
En ese instante, todo se detuvo.
Se me cortó la respiración.
Durante varios minutos, me quedé pa