**Amber Whyte.**
**Tres semanas después. (Fiesta)**
En el momento en que vi las bragas especiales de encaje que los trillizos me habían ordenado ponerme, un deseo carnal me atravesó el coño seco.
Empezó a bombear jugos, rugiendo de nuevo a la vida.
Me sentí caliente. Mojada. Lista.
Mi coño comenzó a zumbar. A sisear. A palpitar.
Agarré las bragas del tocador y las examiné con atención.
Fruncí el ceño.
Parecían normales. Nada sospechoso.
Sin embargo, mi mente no estaba tranquila. Los trillizos n