Amber Whyte.
Ya gemía. Murmuraba. Me estremecía.
Ya no podía controlarme.
No con su poderosa presencia cerniéndose sobre mí.
No cuando sus sensuales aromas me desataban por completo.
No cuando sus ojos seductores me desnudaban hasta dejarme al descubierto.
Todo en mí temblaba: mi coño. Mis pechos. Mis labios.
Sentía como si todo mi cuerpo estuviera en un horno ardiente.
No me habían tocado, pero estaba hecha un desastre.
Así de fuerte era su dominio sobre mí.
Cerré los ojos, conteniendo las lág