Amber Whyte.
¿Quedarme quieta?
Me quedé quieta como una buena perrita.
Como la perrita faldera obediente de papá.
Luché con todas mis fuerzas contra el placer que me invadía como un enorme tornado obedeciendo las órdenes de Elion.
Hasta que fracasé.
Hasta que mi coño protestó de forma peligrosamente agresiva. Como si ya no formara parte de mi cuerpo. Como si estuviera en la fase final de la rebelión.
Hasta que hilos calientes, espesos y cremosos cubrieron mi brillante vestido de lentejuelas.
Ah