Amber Whyte.
En ese instante, juro que algo se rompió dentro de mí.
Algo oscuro.
Fue demasiado rápido. Demasiado crudo. Cegador. Devorador.
Se apoderó de mi cuerpo en segundos.
Todo en mí sucumbió a su dominio. Mis ojos eran tan negros como la noche.
Mis dientes… apretados.
Mis mandíbulas se tensaron.
¡Mi expresión gritaba hambre!
Aquello… no sabía qué era, pero sabía que estaba poseída.
Por el espíritu del pecado y el sexo.
Me encontré abalanzándome sobre Kieran en cuanto su espalda tocó la ca