Hael Moore.
Me agarré al mueble para no caer.
La cabeza me daba vueltas.
Mi mundo se detuvo por un segundo.
Sentí como si estuviera a punto de derrumbarse.
—¡Amber! ¡Deja esta broma de mal gusto y sal ahora mismo! —grité, perdiendo ya la paciencia mientras mi corazón retumbaba como tambores de guerra.
—¡Amber! —llamaron también mis hermanos. Sus voces sonaron más fuertes que antes.
Pero no hubo respuesta.
Nada.
¡Diosa!
¡Lo vi todo rojo!
¡Vi la muerte!
Mi intuición había sido correcta.
¡Joder!
L