Hael Moore.
Algo no estaba bien.
Justo debajo de mi nariz podía olerlo.
Bajo las capas de mi piel peluda podía sentirlo.
Podía saborearlo en la punta de la lengua: una acumulación.
Como si algo estuviera a punto de suceder.
Algo siniestro.
Algo destructivo.
Algo aterrador.
Todo envuelto en tres palabras: Sangre. Muerte. Sacrificio.
Golpeó mi mente… como un pequeño pensamiento.
Lo ignoré. Me encogí de hombros para sacudir aquella sensación inquietante.
Pero luego creció. Con cada segundo, sentí