**Amber Whyte.**
Delilah irrumpió.
No. Entró como la demonio que era: imprudente, desaliñada, enloquecida.
Como si estuviera borracha de algo. Algo oscuro, fuerte e intoxicante.
Como si estuviera poseída por la oscuridad. Por demonios.
Su actitud era fría, aterradora e impredecible, como si la impulsara algo maligno.
En ese momento, mi cuerpo se quedó laxo. Me castañetearon los dientes.
Pensé que iba a morir.
Mi corazón arañaba dentro de mi pecho, desesperado por salir.
La bilis me subió por la