**Amber Whyte.**
Las cosas se pusieron intensas en un segundo, mi corazón se aceleró.
Estaba más que aterrorizada mientras los veía lanzarse palabras duras el uno al otro por mi culpa.
—Escuchaste lo que dije —gruñó él. Sus ojos se oscurecieron cuando ella se acercó.
—¿Por qué estás tan enfadado, compañero? ¿Ahora sabes cómo se siente? El dolor, la tortura, el corazón roto, la locura. Te follaste a su pareja a cuatro patas como una perra asquerosa. Las puertas estaban abiertas de par en par. Tu