Elion Moore.
—Lo siento, Alfa, perdió al bebé.
La bomba cayó en mi pecho como acero.
El corazón se me hundió hasta el fondo del estómago.
El pecho se me apretó con fuerza, ya no podía respirar.
La habitación de pronto se volvió demasiado pequeña. Demasiado asfixiante.
Jadeaba.
Aspirando aire con desesperación.
Los colmillos se me salieron sin aviso. Los apreté con fuerza, conteniendo un estallido peligroso.
Fruncí el ceño.
—¿Qué?
—¿De qué bebé estás hablando? —carraspeé.
—La señorita Amber Wh