Amber Whyte.
Juro que me corrí en ese mismo instante. Justo ahí.
En la oscuridad. En el suelo. Sobre mis propios pies.
Gimiendo como una perrita en celo.
Temblando como si una descarga eléctrica me recorriera la columna.
Sin que me follara. Sin que me tocara. Sin que me metiera los dedos.
Solo con sus palabras. Crudas. Picantes. Calientes. Alfa. Tentadoras.
Y me correría otra vez. Y otra. Y otra… hasta que no me quedara ni una gota de fluido. Hasta que mi cuerpo se derrumbara de tanto explotar.