Amber Whyte.
Me estremecí.
Mi respiración se volvió superficial con cada paso que él daba.
La garganta me ardía de tanto tragar saliva.
Su voz no era alta, pero tenía la firmeza suficiente para infundir miedo en mi interior.
Algo en ella despertó lo que dormía dentro de mí. Hambre. Una hambre cruda que golpeaba con fuerza contra mi coño, haciéndolo palpitar.
Descendió en todo su esplendor. Despacio. Calculado. Alfa. Ojos como fuego clavados en mí como un depredador acechando a su presa. Acompañ