Esto tenía que ser un chiste, después de no querer hablar conmigo cuando se lo pedí, ahora estaba sentado sobre mi cama.
-Se puede saber que haces? – las margaritas que me había tomado me estaban surtiendo efecto.
-En dónde estabas? – lanzó los tacones aún lado sin hacer el más mínimo caso – te estoy hablando.
-Creo que le preguntas a la mujer equivocada – se levanta y trata de tomarme del brazo y lo esquivo – no tengo nada que responder.
-Estaba preocupado – pongo los ojos en blanco – dete